Ser mayor de 50 años es un delito.
Durante el inicio de la pandemia, recuerdo palabras de muchos colegas que indicaban que “al salir del proceso pandémico saldríamos fortalecidos y siendo mejores personas”; no fue así, incluso, puedo afirmar que es todo lo contrario.
Se nos vino el edadismo como fuerza discriminatoria más letal de lo que ya era, iniciemos por conceptualizar el edadismo:
“El edadismo surge cuando la edad se utiliza para categorizar y dividir a las personas por atributos que ocasionan daño, desventaja o injusticia, y menoscaban la solidaridad intergeneracional.” Fuente: OMS
Es lamentable que las empresas y la sociedad parametricen a mayores de 50 años, llegando al punto de satanizar su contratación, cuando hay que tomar en cuenta que es un conocimiento acumulado de al menos 4 décadas de estudios, más de 5 décadas de experiencias personales y de 3 décadas de experiencia profesional, donde el inicio laboral para muchos fue de papel y lápiz; y ahora al par de cualquier milenian o centennieals usan e incluso desarrollan tecnología. Dicho lo anterior, queda en evidencia que las nuevas estrategias de gestión de personas (Gestión por competencias), solo son implementadas a su verdad y amplitud por pocas empresas, implementadas a media o parametrizadas por otros e ignoradas por muchos.
Repercusión del edadismo:
- Una revisión sistemática en el 2020 se concluía que en el 85% de los 149 estudios revisados, la edad determinaba quién recibía determinados procedimientos o tratamientos médicos.
- Se calcula que 6,3 millones de casos de depresión en todo el mundo son atribuibles al edadismo.
- El edadismo se asocia con una peor salud física y mental, un mayor aislamiento social, una mayor inseguridad financiera, una menor calidad de vida y mayores tasas de muertes prematuras.
- En los Estados Unidos, el edadismo ha generado en un año costos adicionales por un valor de US$ 63 millones en tratamientos de una amplia gama de problemas de salud.
Lo anterior es consecuencia de un rechazo a personas que pueden seguir aportando a la sociedad, a las naciones y a las empresas, gente altamente productivas y requeridas para mantener y aumentar la productividad.
Entonces:
¿Ser mayor de 50 años es un delito costoso? o ¿son prejuicios costosos?
Jesús Pérez Rubí
Director de Gestión JPR.




